¡Hoy nos vamos al cine!                  SICARIOS EN EL AIRE



                                                         Una locura de misión


Hay dos "fantasmas" en Bangkok. A uno lo quieren encontrar y al otro prefieren verlo lejos de todo y declararlo desaparecido. Los dos heridos van a coincidir en una avión que parte con destino a San Francisco. La historia pasada de ambos es mejor olvidarla ya que ha dejado secuelas, el presente se antoja liberador para todos y una esperanza en un mundo egoísta que no se acuerda de los más débiles y se mueve por deseos de riqueza.







Pronto conocemos la identidad de uno de ellos, un borracho Lucas Reyes que perteneció al servicio secreto y que actúo impulsivamente cuando vio una injusticia. Del otro al principio se sabe entre poco y nada. Las formas definen los actos de ambos, unos salvajes y violentos y otros humanos y altruistas sin mal fondo. Unos irracionales y otros bien pensados y calculados por una mente prodigiosa que ha sido capaz de crear un dispositivo que puede hackear cualquier computadora al servicio de los malvados de turno. 

Sicarios en el aire muestra dos visiones diferentes, una tranquila con secundarios en Estados Unidos que hablan mucho y hacen poco ¡ayudan a Reyes con pasaporte e información! y otra con acción desenfrenada y visceral dentro del avión con un número grande de asesinos variados y armas arrojadizas o fijas que dejan un reguero de sangre y un rastro de cadáveres significante. 







Ojos de serpiente, árabes estranguladores, envenenadoras profesionales, monjes que practican artes marciales y matones llegados de cualquier parte del mundo y de cualquier nacionalidad se concentran en el mismo lugar y al mismo tiempo con un doble objetivo que se muestra en las pantallas de sus móviles. Cerca les esperan motosierras, piolets, flautas, platos y bandejas voladoras que servirán para que sus escenas de lucha sean más espectaculares y vistosas. 

De esto trata el film británico de James Madigan, una mente colmena en búsqueda y captura de los dos "fantasmas" con personal de vuelo aterrado gritando alrededor y pasajeros inocentes que se convierten en obstáculos y víctimas inútiles en esta turbulenta batalla. Si estuviéramos en los años noventa, esta película encajaría bastante con la norma de la época, ahora se queda un poco obsoleta ¡hemos tenido Serpientes en el avión o Bullet train que hacía esto mucho mejor! 








Josh Hartnett teñido de rubio convence en su papel de loco peligroso que al ritmo de música frenética de Paul Saunderson, visiones psicodélicas y efectos digitales reparte hostias como panes o un superhéroe que parece no cansarse nunca y cambia más de ropa que una modela en pasarela. A su lado la joven Charithra Chandran compite en la modalidad de alma caritativa con él y sube al seis o siete en la escala John Wick, como acompañante útil y alejada de bultos sospechosos ¡se acabó eso de damisela en apuros salvada por el príncipe cabalgando sobre corcel blanco!













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