ARTE Y CARTEL



                                              Cómicos caricaturizados (Parte 6)



La historia de Clement Mary o Little Abelar, en honor al apellido de su padre, fue muy particular. Este niño junto con su hermana participó en la serie de películas, a partir de 1910, sobre un niño al que llamaron Bébé, un crío aventurero que se enfrentaba a los mayores como si de un adulto se tratara. Su padre vio el negocio del siglo y entró en conflicto con Gaumont y su jefe Louis Feuillade que dirigió estos films. Al final Little Abelar se marchó a la competencia, la Eclectic Films, filial de Pathé en Francia, dándole el relevo en 1912 a otro niño en la Gaumont coincidiendo los dos en ¡había nacido Bout-de-zan, personaje interpretado por René Poyen!

 

En 13 minutos a Bébé le da tiempo a conocer a los dos bandos de la guerra en Rusia. Por una parte intercambia una liebre recién cazada por un cuadro con unos cosacos y después en el campamento francés conoce a Napoleón que está muy agradecido. En el cartel vemos precisamente ese primer momento en el que el niño sin asustarse intercambia la pintura del “aguilucho”, en realidad el retrato del hijo del emperador Napoleón y la liebre en un campo nevado desolado por el combate.

 

 




 

 

El film debut de René Poyen juntó a las dos estrellas, una en pleno auge y otra que comenzaba a dar sus primeros pasos ¿quién era el bebé entonces? El niño mendigo ha sido llevado a la casa de Bébé por pena y este en agradecimiento le ayudará a encerrar a unos malvados ladrones que querían robar en su hogar familiar. El príncipe y el mendigo esta vez no cambiaban los papeles como en la obra de Mark Twain, los dos coinciden en el mismo lugar y tiempo y se necesitan mutuamente. El póster enmarca la escena de los dos protagonistas con una forma ovalada, algo que no era muy usual en esos tiempos en los que se innovaba más bien poco.

 

 



Para Pathé siguió jugando a lo mismo con un papel que le venía como anillo al dedo. Era capaz de jugar a las cartas con los adultos, es aquí el cuarto jugador del bridge y montar un escándalo de mil demonios o asustarlos haciéndose pasar por un componente de La Mano Negra, en realidad era la huella de la palma de su mano derecha pintada la que decora el respaldo de la silla, las paredes y el espejo del tocador de la espantada mujer. Adrien Barrere nunca cambiaría su rostro en los carteles que ya era muy popular e identificativo.

 

 

 



Bout-de-zan, René Poyen, desde 1912 se queda en Gaumont y sustituye a Bébé con una serie de films sobre su persona. Solo tiene cuatro años pero demuestra un desparpajo frente a la cámara fuera de lo normal. Hasta 1916 seguirá con ese papel que le encanta y que le dio a conocer al mundo entero. Las palabras de Louis Feuillade ahora sonaban más fuertes que nunca:

 

“Pon mascotas y niños en sus películas y serán un éxito”

 

 

Estados Unidos exportará esta idea para su cine mudo en personajes como el chico que andaba con Charles Chaplin o la Our Gang de Hal Roach.

 

 

                              



Todo le queda grande, incluido su sombrero o la ropa vieja que lleva puesta. Gran amante de los animales, como los elefantes, no le importa ocasionar alborotos o desgracias con tal de salirse con la suya.

 

 

 


 

El actor Georges Biscot se convierte en el cómico Gustave de la mano de Feuillade en 1921. En esta ocasión es un hombre despedido de su trabajo que cuando llega a la casa de su tía Rose descubre que es un medium que tiene el poder de que las cosas se muevan solas a su alrededor tal y como se ve en el póster de un primer Bernard Lancy (1892-1964) que se hizo muy conocido como cartelista de cine en años posteriores.

Aquí adopta el dibujo de caricatura de un célebre Barrere para representar a Gustave que con ojos como platos hace volar con sus manos y a distancia varios muebles cerca de él como si fuera un poderoso medium.

 

 

 


    




Bernard Lancy que firma normalmente con inicial del nombre y apellido con minúsculas y sin subrayar era un ilustrador que pintaba con colores brillantes y que estaba influido por el Art Decó. En numerosas ocasiones realizó varios affiches distintos para el mismo film y estuvo en el considerado como uno de los mejores cartelistas de la Edad de Oro del cine francés junto a otros nombres como René Peron, Boris Grinsson o Roger Soubie.

 

 



 

Gaumont había filmado algunas películas cómicas publicitadas con carteles sin firma. Divertidísimo es Un frotteur, de 1907, con un chapucero lijador de suelos que es contratado para dejar como una patena el salón de un rico burgués. En vez de eso se dedica a romper todo lo que tiene a su lado o le molesta y acaba provocando un sin fin de caídas a cual más graciosa y destrozos por doquier. Un policía acabará deteniéndolo antes de que consiga tirar el edificio abajo. Antes ya había interrumpido la comida de los dueños de la casa cayendo cascotes de piedra sobre la mesa ¡por cierto lo del gato negro es una invención! Seguramente el artista estaba aludiendo a la mala suerte del trabajador que se pasó con el lijado. También provoca caídas y accidentes el asno descontrolado que tira del carro en L ´âne o la larga escalera que transportan en el coche en L ´ echelle, ambas de 1904.

 

 



 


 


 

Feuillade es uno de los directores que es protagonista en este tipo de cortometrajes. Le recit du colonel, de 1907, es un loco cortometraje de menos de tres minutos en donde un retirado coronel o abuelo cebolleta cuenta sus historietas, como la batalla de Mezidon, a la familia presente formándose un tremendo tumulto que acaba con varias personas tiradas en el suelo y la comida desparramada.

 

 




La guerra campal tiene dos bandos muy definidos, cuatro mujeres y tres hombres vestidos ricamente, ellos con traje oscuro y ellas con vestidos claros y el viejo militar que enarbola una bandera improvisada con su bastón y el mantel que antes se había colocado sobre la mesa. Todos ellos tiran piezas de vajilla y de fruta o verduras a ambos lados de una barrera hecha con el mobiliario del comedor que divide el espacio en dos, uno muy recargado y otro mucho más vacío. Lo único que echamos en falta en el póster es la presencia de los dos criados que también estaban participaron en el desastre.

 

 




Siete años más tarde la comedia Le gendarme est sans culotte, el oficial de policía Foezel, debe dejarle sus pantalones a un actor y él llevar puesta una falda de mujer que es un escándalo para la época. Es perseguido hasta por un anciano lascivo que cree que es una bella dama y eso le hace esconderse en un barril que rueda por el campo y el pueblo. Marcel Lévesque caricaturizado con una enorme nariz protagoniza una película burlesca con mucha guasa.

 

 

 




 

 

 

 

 


 


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