ARTE Y CARTEL
Les trois mousquetaires
¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? ¿El invento, llamado kinetoscopio, de Thomas Edison o el cinematógrafo de los Hermanos Auguste y Louis Lumiere? Muchos consideran que el parto y nacimiento del séptimo arte no tuvo lugar en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme sino en un lugar concreto y una fecha inolvidable para aquellos que amamos el cine. El día 28 de diciembre de 1895 ¡han pasado ya unos cuantos añitos! el Salon Indien, del Boulevard de los Capuchinos en la Vieja París, recibía a unos invitados privilegiados que pagando un franco, pudieron ser testigos de la presentación en sociedad de un aparato que recogía imágenes en movimiento. Diez cortos, de pocos minutos de duración, componían el primer programa del cinematógrafo ¡de 18:20h a 18:50h! Sus títulos aparecieron posiblemente también en el primer cartel publicitario del invento pegado en la pared exterior de la sala. No hacían falta fotografías ni dibujos que ilustraran aquellas pequeñas obritas, esos diez títulos, colocados en orden y numerados estaban precedidos de una breve presentación escrita por los propios Lumiere.
El boca a boca posiblemente ayudó a que el nuevo invento se convirtiera pronto en todo un éxito en la capital francesa, también el trabajo de tres artistas que con sus litografías o affiches dieron publicidad al mismo. Los Lumiere acudieron a tres hombres que estaban de moda en la Francia de fin de siglo, tres pintores, dibujantes e ilustradores que se convirtieron en pioneros de un nuevo arte que aun hoy en día todavía se practica. Cada uno, a su manera, representó en el cartel lo que para ellos significaba el cine, con exteriores de salas plagados de gente o interiores oscuros donde se proyectaban algunas de las películas de ese primer programa de 1895 y posteriores. Estos tres mosqueteros o trois mousquetaires fueron el producto derivado de la industria cultural que predominaba en Europa por esos años.
Henri Brispot (1846-1928) era un pintor de género, formado en la Escuela Superior de Bellas Artes de París que pronto se especializó en representar escenas de la vida cotidiana, justo lo que interesaba a los descubridores del nuevo arte.
Su affiche, firmado abajo a la izquierda, nos muestra el exterior de uno de estos edificios en el que vemos una gran cantidad de visitantes, en una fila desordenada y caótica, intentando acceder al interior del salón. Tanto en este cartel como en alguna otra de sus obras, repite el mismo modelo, sea la vista vertical u horizontal. Una linea diagonal lleva nuestra mirada, desde la derecha a la izquierda, hacía un elemento en la lejanía que en ocasiones se trata de una puerta. A veces esta linea está sugerida y claramente marcada por figuras, por ejemplo aquí con los cuerpos de las personas y otras veces por el movimiento y mirada de algún sujeto en particular y la ayuda de otros elementos, como una sombra planeada.
Tal y como vemos, la firma, con iniciales escritas en mayúscula y resto en minúscula, se marca con un solo color, el negro, mientras que sin embargo el bueno de Brispot prefiere el uso del rojo y el mismo color oscuro negro para las letras del título, en mayúsculas que escribe en la parte superior, más grandes en tamaño las que nombran a los Lumiere. Aparte de la pared desnuda y desprovista de cualquier tipo de decoración, podemos distinguir en la lejanía esa puerta, con marco de madera amarillo, ya señalada que se mantiene abierta, un mueble que parece contener el papel escrito pegado con el programa que se va a ver en ese lugar, una lujosa lámpara colgada del techo y la larga fila de espectadores ansiosos por entrar. Entre ellos podemos ver claramente a niños elegantemente vestidos de domingo, mujeres de la alta sociedad, con sus majestuosos y extravagantes pamelas, caballeros distinguidos con traje y sombrero de copa, algunos hombres con raros trajes de cazador o con bicornio, sacerdotes canosos con sotana y biblia o militares sin condecoraciones que parecen conversar o discutir con los demás por posibles empujones o atropellos. Resulta cómico ver en la escena a algunos sombreros volar por los aires o bastones que parecen agredir a más de uno. Los colores utilizados, esos blancos, amarillos, negros y rojos de moda, en su mayoría presentan tonalidades suaves y claritas solo rotas como ya he dicho con las grandes letras rojo sangre del título.
Marcellin Auzolle (1862-1942) era un dibujante e ilustrador importante en Francia. Este artista en vez de recrear el ambiente que se vivía en el exterior de estas primeras salas prefiere representar en su cartel cinematográfico el interior de una de ellas en donde se está exhibiendo uno de los más conocidos cortos de los hermanos Lumiere, el famoso primer film cómico, El regador regado, número seis del programa de 1895.
Ahora nos encontramos con una vista vertical en donde sobresale el patio de butacas,algo diferente a lo que imaginábamos o de lo que tenemos prueba fotográfica (Fig 8). En él podemos ver a seis personas sentadas en sus butacas, nada de incómodas sillas, que disfrutan con el espectáculo, en este seguro remodelado teatro. Una séptima figura, seguramente el acomodador, vestido con uniforme, comparte su alegría y entusiasmo sonriendo con ellos cuando observa en la pantalla la escena del burlado jardinero. Entre los espectadores, cuerpos delimitados con una gruesa linea negra, se encuentran una señora de mediana edad que aplaude a rabiar, un matrimonio con dos hijos, uno de los cuales se levanta del asiento y un caballero en la esquina de la fila de cinco que sujeta su sombrero y paraguas con la mano derecha. En la pantalla, antes oculta tras unas cortinas, se proyecta en tonos grisáceos, blanco y negro de la película, el corto mudo. Los colores de Auzolle son más brillantes que los de Brispot, con rojos más oscuros y amarillos y negros más vivos y su firma en vez de colocarse a la izquierda se lleva a la derecha justo, con letras minúsculas y ornamentadas, encima de las grandes letras en mayúsculas de CINEMATOGRAPHE LUMIERE.
Esta claro que los Lumiere dejaban total libertad a sus cartelistas a la hora de confeccionar sus obras haciendo posible ejemplos totalmente diferentes, una variedad que yo celebro.
El tercer artista es Louis Abel-Truchet (1857 -1918) Este pintor y cartelista había estudiado arte en la Academia Julian de París y le encantaba representar en sus obras escenas de la vida nocturna en la capital, paisajes y escenas de género, especialidades también de Brispot.
Como Marcellin Auzolle este mousquetaire postimpresionista ha apostado por una imagen de una sala de cine interior para su póster.
Como en sus pinturas la mujer ocupa un lugar protagonista vestida a la belle epoque, con sus enormes y oscuros sombreros con plumaria y elegantes y pomposos trajes. En esta ocasión solo vemos dos mujeres de espaldas al espectador sentadas en la sala contemplando en la pantalla otra escena mítica para la historia del cine del film, La llegada de un tren a la ciudad, de 1896. Se dice, se cuenta, se comenta que el público asistente a la sesión cuando vio aparecer este tren se levantaron asustados de sus sillas pensando que en verdad este se encontraba en la sala. Una reacción lógica ante algo que les parecía muy real. Truchet ha buscado representar esta sensación dibujando en su litografía un tren que parece salirse de la pantalla buscando unas vías imaginarias. Las dos mujeres sin embargo no parecen inmutarse y están más atentas y concentradas en distinguir a los futuros pasajeros que esperan subirse al tren en la estación. La firma del artista, en pequeña letra minúscula, vuelve a ocupar la esquina inferior izquierda, como la de Brispot. De muevo las iniciales, en mayúscula, sobresalen en tamaño escritas en negro en este pequeño affiche de 80 x 60 cms.
Cada uno de los tres carteles fueron impresos en lugares distintos. El de Henri Brispot lo firmó F. Appel, el de Marcellin Auzolle, E. Pichot y por último el de Abel Truchet, E. Verneau.
Más tarde este gusto por representar en los carteles de cine exteriores e interiores de las salas de exhibición se llevó a cabo por otros artistas que estaban en la nómina de grandes productoras como la francesa Pathé. Grandes nombres como Adrien Barrere o Candido Aragonez de Faria, influenciados por estos tres cartelistas realizaron affiches de gran belleza y valor para la marca de Charles y su hermano Emile. En el primero de ellos Barrere se decanta por un interior nada oscuro con un grupo de personajes importantes de la realeza europea sentados en sillas, al lado de sus hijos, viendo una película en donde ellos mismos son los protagonistas, desfilando en la pantalla. Ahí podemos reconocer al rey Alfonso XIII, de España, a Eduardo VII de Inglaterra, al zar ruso Nicolás II, armado con su espada, al presidente francés Falliéres y por ultimo al reconocible káiser alemán Guillermo II. En el segundo póster, el de Faria, lo que se muestra es el exterior de una de estas salas que está a punto de abrirse para una sesión. Como en el caso de Brispot, una larga fila de personas impacientes casi se pelean entre ellas para entrar los primeros y coger los mejores sitios. Como novedad importante hay que destacar la presencia de un perro entre ellos que provoca mayor caos, un caballero, posiblemente un actor, con el rostro pintado de negro como el protagonista de El cantor de jazz, una pareja de enamorados con un bebé en brazos y un policía que levanta su porra con un gesto amenazador pidiendo calma. A un lado un acomodador cómplice nos señala el tumulto. En ambos la firma del cartelista, en pequeño tamaño y con letras minúsculas ocupa una de las esquinas inferiores. La productora de Charles Pathé se hace presente tanto con el logotipo del gallo como con su nombre al lado subrayado.
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