ARTE Y CARTEL
El teatral Film d´art
El cansancio y agotamiento de la fórmula del melodrama lacrimógeno y el realismo social provoca que en 1908 se decida en Francia a apostar por algo nuevo. Se busca ampliar el número de público que se acerca a las salas del cinematógrafo y por ello la decisión de un grupo de banqueros y los hermanos Laffité es mirar hacía las artes escénicas que siempre atraían a espectadores con mayor poder adquisitivo y de superior clase social, como burgueses y aristócratas. Es por ello que emerge una nueva corriente de hacer un cine más artístico que basa el secreto de su éxito, algo efímero en mi modesta opinión, en la contratación de dramaturgos y directores de teatro, actores de la Comedia Francesa y conocidos escenógrafos y músicos. Como base para los nuevos guiones adaptados se toman textos literarios clásicos, sobretodo grecolatinos o que tratan sobre la antigüedad, como Egipto, Edad Media y Moderna y religiosos que tienen a la Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento, como clara influencia. La recién fundada sociedad del Film d ´art echó mano de algunos cartelistas de la época para confeccionar los carteles de sus cortos pero sobretodo abundan aquellos que se olvidan de firmas conocidas. Es el caso del primer y más importante póster del Film d ´art para la película El asesinato del duque de Guisa, estrenada en la sala Charras el 17 de noviembre de ese mismo 1908. Va a imponerse desde ese mismo momento un modelo que hace casi imposible el error en la autentificación. Como en casi todos los ejemplos anteriores una única escena ocupa todo el espacio, nada nuevo en la oficina, con pocas pequeñas figuras y una escasa profundidad, sobre ella dos escudos, con un gallo y dos máscaras, flanquean al título y al nombre de Le Film d ´Art, entrecomillado y siempre en letras mayúsculas, junto al nombre del guionista, como este Henri Lavedan, una regla no seguida en todos los casos. Debajo de esta una pequeña lista de intérpretes es el escaparate perfecto para hacer que las moscas acudan a la miel. Conocidos actores como Albert Lambert o Charles Le Bargy tenían siempre tirón y eran una apuesta segura. Al lado dos nuevos escudos idénticos completan las cuatro esquinas.
En ningún momento del film vemos al rey Enrique III solo junto al cadáver del traicionado Enrique I de Lorena, duque de Guisa en una de las estancias del castillo de Blois, en la Francia de 1588 tal y como aparece en la escena del póster. La guardia real apuñala al noble pero aquí no aparece, eso sí está la cama con cortinaje, rojizo, desde donde Enrique III vio escondido la carnicería. La pintura de Paul Delaroche, de 1834, se acerca más a lo representado aunque con ligeras diferencias con respecto a la posición del cuerpo, la presencia de los cuarenta y cinco y un can entrometido en la cámara privada del monarca.
Los siguientes cortos del Film d ´art nunca estuvieron a su altura, ni en tensión dramática ni en actuación. El Ulises de Jules Lemaitre y Edmond Rostand, basado en La Odisea, de Homero o el Judas de Lavedan no convencieron a nadie y aunque la acción en el primero impresiona el efecto deseado de tensión no aparece por ningún lado, algo esperado en el momento de la prueba de la tensa del arco del héroe griego y la posterior lucha contra los pretendientes gorrones de su esposa Penélope, de Ítaca. El cartel no se detiene en el recuerdo de esta mítica escena y prefiere el anónimo cartelista pintar a la pareja al lado un navío heleno antes de que este viajara a la guerra de Troya. Una muda despedida que jamás llegó a verse en esta película. El beso traidor de Judas sin embargo si que aparecía en pantalla, lo que cambian son otros detalles menores como el aspecto en el huerto de Getsemaní, en el año 33 de la era cristiana, tal y como narran los apóstoles San Mateo y San Marcos en sus evangelios.
Las escenas, al aire libre o en espacios cerrados, conceden mayor importancia al espacio de los cielos o techos y bastante menos a los suelos rocosos o alfombrados. Las figuras muestran poco movimiento y están remarcadas con una gruesa linea negra resaltando sus contornos del fondo.
La famosa y conocida actriz Sara Bernhardt había sorprendido a todos en el teatro en 1882 con la obra de Victorien Sardou La Tosca, más tarde en 1900 se estrenaría la correspondiente ópera de Puccini, en el teatro Costanzi. Como no, el film d ´art rodó su propia versión de este drama tan intenso en 1909, dirigido por el dúo Andre Calmettes y Charles Le Bargy. Cécile Sorel es Floria Tosca, la cantante de ópera enamorada del pintor Mario Cavaradossi que apuñaló al jefe de policía Scarpia en su oficina del Palacio Farnese ¡justo la escena que se ha pintado en el affiche! Junto al cuerpo muerto del hombre, la amante ha colocado dos candelabros con velas encendidas y un crucifijo con una pequeña talla de madera. Con solo dos colores, blanco y negro, el cartelista consigue diferenciar a la mujer buena y fiel del taimado y malvado agente de justicia que deseaba los favores de La Tosca a toda costa. De nuevo se ha coloreado el suelo de un color llamativo, rojo para más información que resalta al fallecido. No es nuestra Sara Bernhardt pero no desentona.
La hermosa actriz, ausente de esta película, participaría más tarde en otros films más conocidos como La Dama de las Camelias o Los amores de la reina Isabel, de 1911 y 1912 respectivamente. Conservamos el cartel que el pintor e ilustrador Robert Kastor (1872-1935) le dedicó a este largometraje que tiene como protagonista indiscutible a esta gran diva ¿comienzo del divismo? del cine interpretando a la cortesana de la que está enamorado el joven burgués Armand Duval. Marguerite Gautier en el póster firmado abajo a la derecha con nombre y primer apellido está sentada acompañada de uno de los objetos que ella siempre llevaba a los estrenos de ópera y teatro, el ramo de camelias blancas. No parece haber ni rastro de la bolsa con bombones o los gemelos. El dibujo a lápiz color sepia en algunas partes se difumina o se rellena de un azul brillante, como el del florero colocado encima de la mesa. Ahora no son cuatro escudos sino solo dos en la parte superior y en la lista del reparto solo se puede leer el nombre de Madame SARA BERNHARDT et sa compagnie. Una mención especial al autor del texto original, Alejandro Dumas, hijo es la única referencia que vamos a encontrar distinta a la actriz.
Uno de los artistas que más encargos recibió del Film d ´art fue Maurice Neumont. El parisino cartelista (1868-1930) prefería pintar dibujos de propaganda bélica, como por ejemplo de la Primera Guerra Mundial, pero de vez en cuando hacía sus pinitos para la industria cinematográfica. Sigue el modelo ya visto anteriormente pero lo pone al servicio de un estilo muy personal y único en donde el dibujo a lápiz supera a la pintura con unos fondos demasiado sombreados y unas figuras y unos objetos no elegidos al azar que parecen brillar con luz propia, como los dos hombres vestidos lujosamente de rojo y amarillo o el arpa del fondo de la tienda de instrumentos musicales en el cartel de la película El luthier de Cremone, de 1909. Su firma demasiado ornamentada se subraya y siempre aparece acompañada del año de creación de la obra, en este caso el 09 del año 1909.
En la tienda de Ferrari, casi el único escenario del corto, están los dos amigos que compiten por ganar el concurso y la mano de Giannina, uno devorado por los remordimientos en relación al engaño que ha cometido y el otro, el jorobado Filippo dando el cambiazo.
Vuelve a utilizar una vista horizontal en otros dos de sus trabajos. Las dos escenas enmarcadas por una gruesa linea negra, como siempre, sugieren una lectura similar tanto por la composición, dos grupos o un individuo, el monje y un grupo separados a derecha e izquierda y un objeto que se coloca entre ellos, una bandera o el brazo en alto del militar, como por los colores utilizados, con empacho del negro. Será una de las veces que aparezca la figura de Napoleón Bonaparte ¡La Pathé y Abel Gance, en 1927, lo subirán a los altares!
Esta será la primera vez que leamos cual es el papel que interpreta cada uno en el film, una identificación que merece la pena resaltarse.
En Rusia, una de las filiales, la Film Russe, se decanta por el producto nacional adaptando obras tan importantes como Anna Karenina de León Tolstoi, El Idiota de Fiódor Dostoyevski o Boris Gudonov, de Aleksandr Pushkin.
Se puede ver en el affiche de Anna Karenina, de Maurice André Maitre, a la mujer cansada de la vida en Moscú y celosa de Vronski, su marido, se marcha a la estación y se lanza a las vías del tren suicidándose. Es esta imagen la que recoge el póster con el rostro del novelista a un lado, un marco simbolista y un par de escudos de los zares rusos. Es decir, un águila bicéfala dorada con alas desplegadas que lleva en su pecho el escudo de la capital moscovita con el jinete plateado, San Jorge y su capa azul al viento matando al dragón. En cada pata el ave agarra un objeto, un orbe enjoyado y un rico cetro con piedras preciosas. Tres coronas imperiales decoradas con cruces, la del centro más grande y unidas por una cinta, se colocan sobre sus emplumadas cabezas.
En 1914, también en Rusia Vladimir Gardin convirtió a Mariya Germanova en la nueva Anna Karenina y en 1920 el alemán Frederic Zelnik a Lya Mara.
El cartelista Josef Fenneker usa el expresionismo como base para su plakat con unas luces delanteras del tren que nos deslumbran y hacen brillar el cuerpo tirado de la mujer que parece bailar entre los metálicos raíles.
Lo mismo ocurría en otros países europeos como Italia al que cambiaron los escudos o el idioma aunque la firma del autor seguía siendo la misma como en el caso de Vincent Lorant-Heilbronn o el desconocido Teddy.
La MONOFILM de Montmatre se encarga de la impresión de estos posters tan originales.
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